Tallin fue una ciudad constantemente amenazada en la época medieval, es por eso que la solución en el siglo XIII consistió en edificar un sistema de murallas con torres de vigilancia.
Hoy en día quedan 1.9 km de la muralla y 23 de las 46 torres.
El único tramo de la muralla abierta al público se encuentra en la calle Suurkloostri.
Desde la torre Nunna se podemos ir a lo largo de la muralla a las torres Sauna y Kuld jaia. Las vistas son muy buenas.
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